Migración: de Bare Metal a Microservicios
Separé las aplicaciones del hardware físico con Docker Swarm y LXC, un primer paso de contenedores que sentó las bases para la migración a Proxmox que vino después.
Separé las aplicaciones del hardware físico con Docker Swarm y LXC, un primer paso de contenedores que sentó las bases para la migración a Proxmox que vino después.
Las aplicaciones corrían directamente sobre servidores físicos (bare metal): cada una atada a su hardware, sin margen para escalar ni para moverlas si un servidor fallaba o necesitaba mantenimiento.
Implementé una transición hacia contenedores con Docker Swarm y LXC para aislar aplicaciones de su hardware subyacente. En vez de instalar cada servicio directamente sobre un servidor, pasó a correr en un contenedor que se puede mover, replicar o reiniciar sin tocar el resto del entorno.
Mejor aprovechamiento de recursos, despliegues más simples y menos tiempo de inactividad al hacer mantenimiento, porque los servicios ya no dependían de un único servidor físico. Este trabajo con contenedores fue la base técnica y de criterio sobre la que, años después, construí la migración a Proxmox VE y Ceph.
Diseñé e implementé desde cero la migración de un entorno legacy VMware ESXi a una plataforma propia sobre Proxmox VE y Ceph, con alta disponibilidad real y sin licenciamiento.
Evalué Nextcloud y Minio como almacenamiento de objetos propio: descarté el primero por no ajustarse a la necesidad real, y dejé el segundo en producción por su simplicidad.
Reemplacé la telefonía analógica por VoIP sobre Issabel 5 en contenedores, con troncales y seguridad SSL configuradas para poder extender el sistema a futuro.
Integré Proxmox Backup Server con el cluster PVE y con Veeam B&R, y sumé réplica off-site, para bajar el tiempo de restauración de horas a menos de 4.